jueves, 29 de mayo de 2008

H/CH


La necesidad copiosa de mantener un filtro vulgar en la garganta oxidó los tendones nostálgicos muertos en tu mandíbula.
El olor a la madejosa mañana se fue sin dar una pizca de saludo animoso.

Hay una relatividad enorme en este tipo de sucesos

1 comentario:

manuel vallejos dijo...

hola karen... no cachaba tu blog
ta buenazo ah?

saludos!