
La necesidad copiosa de mantener un filtro vulgar en la garganta oxidó los tendones nostálgicos muertos en tu mandíbula.
El olor a la madejosa mañana se fue sin dar una pizca de saludo animoso.
Hay una relatividad enorme en este tipo de sucesos
Un calamar comiéndose los ojos
1 comentario:
hola karen... no cachaba tu blog
ta buenazo ah?
saludos!
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