viernes, 10 de mayo de 2013

Y nuevamente los laberintos

Teníamos fuego en la sangre; y nos quemamos. Pero no morimos. Aunque el fuego quemaba todavía, perpetuo.Y descubrimos los laberintos que a lo lejos se veían luminosos... estábamos emocionados. Olvidamos, sí, olvidamos las trapas y la oscuridad que nos podían brindar sus caminos desconocidos. Y nos perdimos es sus espirales mutidireccionales. Aún seguimos perdidos, quemándonos solitariamente, en alguno de sus oscuros rincones