martes, 7 de julio de 2009

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Y si de cordones hablamos yo conozco unos que se han adelgazado tanto hasta volverse hilos, una serie de hilos muertos colgando afuera de las casa, rodeando las veredas enrollándose en los cables… colgando, colgando siempre de las casas vacías, enormes dormitorios amoblados donde las ratas salen corriendo y chillando a los patios, a los ante patios, pequeños jardines minúsculos con una rosa en el centro, o una bugambilia en los bordes, o una enredadera amarillenta media seca en los barrotes-cárceles que cubren y protegen las pequeñas mansiones, las pequeñas propiedades, los objetos muertos que adornan los cuerpos deambulantes medio podridos, medios nebulosos de las ciudades cementerios ágiles, inmensamente poblados, terriblemente dinámicos, donde los espacios cortos se abren como ventanas digitales una y otra vez mostrando en cada una un triller, una película gore, una niña o un niño huérfano viviendo una pesadilla que no es el sueño si no la realidad, un grito que no se detiene con la falta de oxígeno, una hilera de jóvenes moribundos ya crecidos, esperando una locomoción tétrica que se dirige al basurero, enorme hoyo, profundo vacío lleno de estiércol colapsante, rebosante… una maquina enlatando mierda, una fabrica produciendo mierda alimenticia para pobladores muertos, para niños muertos, para perros muertos

2 comentarios:

Dann____ dijo...

trikitrikitri! hastakevolví-aunkelasneuronasnomeacompañenporahora- jeteaime!

vastilena dijo...

pucha que me costó leer la letra tan chica.
:)