sábado, 2 de mayo de 2009

Recordar


Entonces, lo pensable es la tormenta ineludible, a la caída veloz e infinita, el precipicio mental de pensar constantemente la realidad sumergida en un pesadilla.

1 comentario:

Ignacio Bravo dijo...

hasta que en un momento te das cuenta que estabas puro pensando y no viviendo, y vuelves a cero nueva-mente.
un abrazo karen, bonito blog, adiosito!