sábado, 2 de mayo de 2009

Peregrinaje

Hace tiempo que no reproduzco cosas que me dejen contenta o en paz. Quizá nunca reproduje cosas que me dejaran contenta y en paz. Ahora, me encuentro en un lugar rodeada de gente que no conozco, y me aterra pensar que yo tengo que enfrentarme a ellos en unos cuantos minutos. No se si tomé la decisión correcta, tampoco sé que si hubiese optado por otra cosa hubiese optado por la decisión correcta, debe ser por que no tengo claro cual será esa opción que me atrevo a considerar correcta. Por esto, prefiero evadir ese conflicto que termina en el absurdo, en un círculo infinito que no llega a nada claro, todo lo contrario, tiende a confundirme mucho más. Entonces, prefiero recordar una canción del repertorio "favoritos" y hundirme en ella en sus cinco o cuarto maravillosos minutos, que por mí valdrían la vida entera. Una vez que esto termina, todo vuelve a ser como antes, y busco otros métodos de interacción con el entorno que me hagan desviar mis pensamientos por unos segundos. Los paseos siempre son instancias agradables, en los paseos tu presencia pasa a ser la de una mera espectadora, todo ocurre perfectamente sin que tu necesariamente estés ahí, las casas, la gente, los vehículos, los terrenos vacíos, los caminos, los letreros, los negocios, todo estaría ahí en ese momento sin prescindir de tu presencia, es maravilloso, es como estar viendo una película que se configura con tu propio andar, una película que no para, que no termina nunca de construirse, por lo mismo, una película irreproducible, que se configura en una velocidad también irreproducible. Pasear caminado o pasear en bici son dos instancia maravillosas por separado, sin embargo, prefiero los paseos en bici con más frecuencia que los de a pie. En bici las distancias son muchos más largas y las puedes recorres en un tiempo corto, te alejas mucho más, por lo mismo, te acercas continuamente a lugares desconocidos, y las opciones de rutas son mucho más variadas. Por otro lado, existe algo en la bici que no tiene comparación con nada en el mundo, y es esa sensación de ir contra el viento midiendo la velocidad a tu antojo, es una experiencia realmente indescriptiblemente bella, el pedaleo, las rutas, la velocidad, la sensación de chocar lo inaprensible es un buen motivo para salir de casa. Es por eso que generalmente opto por los paseos acompañada por el repertorio “favoritos” de canciones, es una excelente combinación para valorar los instantes agradables como este, como los que puedes crear y combinar a tu antojo sin condicionamiento alguno que los coarte. En estos momentos que considero de placer absoluto, pienso en la huída, en la huída constante, en la evasión, en el olvido, y el presente como el único momento importarte y digno de considerar en todo ámbito de la vida. En estos momento me lleno de coraje y siento mi cuerpo como una aplanadora que me aplasta, me destruye y me revive, entonces siento que la felicidad no es una palabra inventada en los libros, o un mero concepto consolador, que la vida y la muerte esta en el instante, en el micro segundo que se destruye cuando pasa, en las partículas de aire que respiras y que botas ya liquidadas, todo lo posible esta en el instante y la decisión de apoderarse de los instantes, la decisión de apoderarse de la decisión.

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