A ver como se dan vuelta estos anacrónicos sucesos, solos se invierten, como con ganas de hablar desde el astrangalo. De a poco se esquivan y no saben que hacer, de apoco se llenan y explotan sin tener idea por qué... de pronto las manos llegan solas, se acarician, se huelen se tocan más y más, una y otra vez, como si el para siempre estuviese pegándoles en los hombros, como haciéndoles yagas, entonces de miedo se sueltan, de dejan, se olvidan, se dejan de hacer, dan vueltas, llegan por cuevas se arrastran en mares, las corrientes son amables, se olvidan y nuevamente están completamente saladas, como en el principio, una vez más al punto de partida, punto de muerte y de una nueva esperanza, de a poco todo se destruía, y se veían los escombros, todo estaba vacío y el corazón lleno para comenzar de nuevo. Había un llanto que se oía, no había espacio para situarlo, era de felicidad, todos los sabía, todos que hace un tiempo eran ninguno.
lunes, 11 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario